Relaves en Andacollo: la ciudad al pie del residuo minero
Los relaves en Andacollo no están en la periferia de la ciudad, sino en su centro. En la imagen que encabeza esta nota, un depósito de residuos mineros blanquecinos, surcado por la erosión y teñido de verde y ocre, ocupa el primer plano; detrás, entre los árboles, se levanta la basílica que cada diciembre recibe a miles de peregrinos. Para registrar esa contigüidad no hace falta instrumento alguno: basta mirar.

Qué es un relave y por qué no se queda quieto
Un relave es lo que resta del mineral una vez extraído el metal de interés: roca molida hasta el tamaño de la arena fina y del limo, mezclada con agua y, según el proceso, con restos de reactivos. Si el material es fino y está seco, el viento lo levanta; si está poco consolidado, la lluvia lo arrastra; si el depósito carece de cierre, cualquiera puede caminar sobre él. De esas tres propiedades se siguen las tres vías por las que un depósito expone a quienes viven a su lado: el aire, el agua y el contacto directo.
Ahora bien, los depósitos antiguos de Andacollo no se parecen a los tranques modernos, con muro de contención y laguna de aguas claras: en su mayoría son acopios de material sin cubierta, expuestos a la intemperie desde hace décadas, que la ciudad, al crecer, terminó rodeando.
Relaves en Andacollo: lo que muestran las fotografías
Colores que delatan la química
Las vetas verdes y azuladas visibles en casi todas las imágenes son compatibles con minerales oxidados y sales de cobre, como la atacamita, la crisocola o sulfatos eflorescentes; los amarillos y anaranjados, con oxihidróxidos y sulfatos de hierro, productos típicos de la oxidación de sulfuros como la pirita; las costras blancas, con sales que el agua disuelve en el interior del depósito y que, al evaporarse, precipitan en la superficie. Si esas sales y esos óxidos superficiales constituyen la fracción más liviana y más soluble del depósito, entonces el color no es un rasgo pintoresco: señala precisamente el material que el viento y la lluvia movilizan primero.

Cárcavas: el agua también transporta
Las estrías verticales que recorren los taludes son cárcavas de erosión hídrica activa. En el clima semiárido de Coquimbo la lluvia es escasa, pero cuando cae lo hace con intensidad suficiente para excavar el material suelto. De ello se sigue que el sedimento desprendido no desaparece: desciende hacia la quebrada que corre al pie del depósito, la misma que en la imagen siguiente separa el relave de las viviendas.

Un balaustre y una cerca
Entre la calle y el talud, un balaustre de hormigón; junto al camino de tierra, una cerca de postes de madera y alambre. Ninguna de las dos estructuras impide el paso, y la persona que camina al pie del depósito en la cuarta imagen lo demuestra mejor que cualquier argumento; tampoco detienen el polvo que el viento levanta ni el agua que baja por las cárcavas.


Agua retenida y membranas rotas
En otro depósito de la comuna, emplazado en un valle, se acumulan piscinas de agua verdosa bordeadas de costras anaranjadas, junto a una geomembrana desplazada y rota. El color del agua y de sus bordes sugiere disolución de cobre y precipitación de hierro; pero solo un análisis químico puede confirmar su composición y su acidez.

Lo que dicen los datos oficiales
El 3 de febrero de 2009, mediante el decreto supremo N.º 8 del Ministerio Secretaría General de la Presidencia, la localidad de Andacollo y sus sectores aledaños fueron declarados zona saturada por material particulado respirable (MP10), tanto en concentración diaria como anual. De esa declaración se siguió el Plan de Descontaminación Atmosférica, establecido por el decreto supremo N.º 59 de 2014 del Ministerio del Medio Ambiente y vigente desde el 1 de enero de 2015, cuyas medidas apuntan a los grandes emisores mineros y a la resuspensión de polvo en los sectores urbanos. En enero de 2025, el Ministerio del Medio Ambiente dio inicio formal a su revisión.
El plan fija un umbral preventivo de 120 μg/m³ para el promedio de 24 horas, por debajo de la norma diaria de 150 μg/m³. A mediados de junio de 2026, la estación de monitoreo del hospital local registró 125 μg/m³, lo que obligó a activar medidas preventivas. La cuenta puede rehacerse sin dificultad: 125 − 120 = 5 μg/m³ por sobre el umbral preventivo, y 125 / 150 ≈ 0,83, es decir, el aire alcanzó el 83 % del límite diario. De donde se sigue que, diecisiete años después de la declaración de saturación, el problema sigue abierto.
En cuanto a los depósitos mismos, el catastro de relaves de 2020 del Servicio Nacional de Geología y Minería, según cifras difundidas por la prensa, situaba a Andacollo como la comuna con más depósitos del país, con 121; un desglose publicado en 2021 contaba 36 de ellos como abandonados. A escala nacional, el catastro difundido en enero de 2025 registra 795 depósitos, de los cuales 601 figuran como inactivos y 53 como abandonados.
Lo que las imágenes no prueban
El riesgo de un residuo resulta de combinar su peligrosidad, es decir, lo que contiene y lo que puede liberar, con la exposición de las personas. Las fotografías establecen la exposición con la evidencia de la imagen; no establecen concentraciones. Que un relave contenga cobre no significa que lo libere en cantidades dañinas, y para saberlo existen ensayos específicos, como el de lixiviación. Por tanto, lo que estas imágenes prueban es que la pregunta es urgente, no cuál es su respuesta.
Tampoco autorizan a atribuir toda la saturación atmosférica a los depósitos urbanos: el propio plan de descontaminación identifica como fuentes principales a la gran minería en operación y a la resuspensión de polvo en calles y caminos. La tesis correcta es más precisa y, por eso mismo, más difícil de refutar: además de esas fuentes, hay depósitos sin cierre efectivo a metros de las viviendas, y su aporte no está cuantificado.
Un último contraejemplo delimita la lectura de las cifras. Entre el catastro de 2020 y el de 2025, los depósitos abandonados del país pasaron de 173 a 53, una diferencia de 120. Sería un error concluir que 120 depósitos fueron remediados: un depósito figura como inactivo cuando no recibe relaves pero tiene un operador responsable, y como abandonado cuando no hay registro de su dueño. Basta con identificar al titular para que un depósito cambie de categoría, sin que se altere un solo grano de su superficie.
La huella de la pequeña minería
El pasivo de Andacollo no es solo herencia de grandes plantas. Durante décadas, la minería artesanal del oro operó en la comuna mediante trapiches, molinos en que el pirquinero muele el mineral para recuperar el metal, y cada trapiche dejó su propio relave. Si muchas de esas faenas carecieron de un titular que respondiera por ellas, entonces sus residuos permanecieron donde fueron depositados, porque nadie estaba obligado a retirarlos. De ello se sigue una dificultad que los catastros reflejan de manera imperfecta: una parte del pasivo está fragmentada en depósitos pequeños, dispersos y sin dueño identificable, cuya remediación no tiene todavía a quién exigirse.
Del pasivo al recurso: qué falta medir
La misma finura y la misma reactividad que vuelven peligroso un relave son las que permiten estudiarlo como material cementicio suplementario, la línea que desarrolla Relave Circular, proyecto financiado por el Gobierno Regional de Coquimbo y ejecutado por la Universidad Central de Chile. Ahora bien, ninguna valorización es legítima si antes no se verifica qué contiene el residuo y qué puede liberar, condición que hemos desarrollado en nuestro análisis de peligros y del vacío regulatorio. Por tanto, lo que Andacollo reclama no es una promesa, sino una tarea: medir en los depósitos urbanos su composición, su comportamiento frente a la lixiviación y su aporte al polvo que respiran sus habitantes. De donde la pregunta que dejan estas fotografías no es si existe un problema, sino cuánto tiempo más puede seguir sin cuantificarse.
Fotografías: gentileza de Jorge Concha, quien las facilitó para esta publicación.
Fuentes
- Ministerio del Medio Ambiente: Plan de Descontaminación Atmosférica para la localidad de Andacollo y sectores aledaños
- Biblioteca del Congreso Nacional: resolución exenta 7329 de 2025, que inicia la revisión del plan
- Ministerio del Medio Ambiente: control diario de la calidad del aire en Andacollo
- Redimin: catastro nacional de depósitos de relaves y definición de sus categorías
- Periodistas por el Planeta: Coquimbo, la región de los relaves mineros
- El Andacollino: relaves abandonados en la región de Coquimbo